Muntanya Pelada
Una montaña dentro de Barcelona, con una historia mucho más larga que la ciudad que la rodea.
Cuando hablamos de la Muntanya Pelada, es fácil quedarse con la imagen actual: una ladera seca, caminos de tierra, pinos dispersos, matorral y bastante suelo descubierto.
Pero esta montaña no ha sido siempre así.
La Muntanya Pelada forma parte del paisaje de los Tres Turons, en el corazón de Barcelona. Es un espacio que ha cambiado muchísimo con el paso del tiempo: primero por la propia dinámica natural del terreno, después por la agricultura, la extracción de materiales, la construcción y finalmente por la expansión de la ciudad.
Hoy tenemos delante un paisaje mezclado. No es un bosque natural intacto, pero tampoco es simplemente un parque urbano. Es un lugar donde todavía quedan restos de vegetación mediterránea, antiguos usos agrícolas y pequeños espacios que pueden servir de refugio para plantas, aves e insectos.
Antes de pensar en plantar más, merece la pena entender qué montaña tenemos delante.
La montaña que tenemos hoy es el resultado de muchos años de cambios naturales y humanos.
0. Historia natural de la Muntanya Pelada
El nombre Muntanya Pelada no es casual. El entorno era conocido históricamente por sus terrenos secos y poco cubiertos de vegetación.
En las zonas del actual Park Güell y del Carmel, los estudios botánicos señalan que la vegetación natural estaba relacionada con el paisaje mediterráneo de la zona: encinas, durillo y lentisco en los lugares más protegidos, y pino carrasco, retamas, aulagas y herbazales secos en las zonas más expuestas.
Pero durante siglos también hubo agricultura. Las pendientes se organizaron mediante terrazas y bancales y se cultivaron olivos, viñas, almendros, frutales y algarrobos.
Eso es importante porque explica por qué no podemos imaginar la restauración de la montaña simplemente como "volver al bosque". El paisaje que tenemos hoy es la consecuencia de muchas etapas diferentes.
En los turons del Carmel todavía se encuentran restos de ese pasado agrícola junto a pinos, encinas y plantas mediterráneas. También aparecen especies introducidas y plantas que han llegado asociadas a la actividad humana.
1. La vegetación de la Muntanya Pelada
La vegetación de los Tres Turons no es uniforme. Cambia mucho según la orientación, la pendiente, la profundidad del suelo, la exposición al sol y el grado de alteración del terreno.
En una zona mediterránea como esta podemos encontrar una mezcla de árboles, arbustos, herbáceas y plantas de matorral.
Árboles
Pi blanc, pi pinyer, alzina i altres espècies que poden formar part del paisatge mediterrani local.
Arbustos
Romaní, llentiscle, ginestes i altres espècies adaptades a sòls secs i a una forta exposició solar.
Herbáceas y prados secos
No todo lo que queremos recuperar tiene que ser bosque. Los prados secos mediterráneos pueden tener una diversidad vegetal importante.
Por eso, una restauración bien planteada no debería consistir en llenar todos los espacios de árboles. Un paisaje mediterráneo diverso necesita diferentes alturas y diferentes ambientes.
2. La erosión: el problema que empieza por el suelo
Uno de los problemas más visibles de los Tres Turons es la erosión.
Cuando llueve con intensidad, el agua baja por las pendientes. Si el suelo está desnudo o compactado, el agua corre más deprisa y puede llevarse partículas de tierra.
Los caminos informales también concentran el paso y el agua. Con el tiempo aparecen pequeños canales, zonas desnudas y pendientes cada vez más difíciles de recuperar.
El Ayuntamiento de Barcelona ha identificado precisamente esta combinación de orografía, escorrentías y caminos informales como uno de los problemas del Parc dels Tres Turons y ha planteado actuaciones para ralentizar el agua, favorecer su infiltración y recuperar la cobertura vegetal.
Una idea sencilla: si conseguimos que el agua entre en el suelo en lugar de marcharse montaña abajo, estamos trabajando al mismo tiempo contra la erosión y a favor de las plantas.
3. ¿Cómo se recupera un suelo degradado?
Plantar un árbol en un suelo degradado no arregla automáticamente el suelo.
Las raíces necesitan encontrar agua, aire y un mínimo de estructura. Además, el suelo vivo está lleno de organismos que participan en la descomposición de la materia orgánica y en el reciclaje de nutrientes.
Por eso, en un proyecto como MontCarmel tiene sentido pensar primero en proteger el suelo que todavía queda.
- Reducir el suelo desnudo allí donde sea posible.
- Evitar que el agua de lluvia baje con demasiada velocidad.
- Favorecer la infiltración.
- Aportar materia orgánica cuando sea apropiado.
- Utilizar cobertura vegetal.
- Evitar compactar las zonas que queremos recuperar.
- Dejar que las plantas aporten raíces y materia orgánica con el tiempo.
En otras palabras: no queremos solamente plantar sobre la montaña; queremos ayudar a que la montaña vuelva a tener suelo capaz de sostener plantas.
4. Árboles autóctonos para Barcelona
Elegir un árbol para Barcelona no debería depender solamente de si crece rápido o de si queda bonito.
Tenemos que pensar en el clima mediterráneo, el agua disponible, el suelo, la orientación, el espacio para las raíces y la relación que tendrá ese árbol con el resto del ecosistema.
Algunas especies interesantes para estudiar
Encina (Quercus ilex)
Es una especie característica del paisaje mediterráneo de Collserola y de los alrededores de Barcelona. Tiene requerimientos hídricos relativamente bajos una vez establecida.
Pi blanc (Pinus halepensis)
Es una especie propia de ambientes mediterráneos secos y aparece en diferentes espacios de Barcelona y Collserola.
Pi pinyer (Pinus pinea)
También forma parte del paisaje mediterráneo y está presente en zonas verdes de Barcelona.
Almez (Celtis australis)
Es una especie muy utilizada en el arbolado mediterráneo y destaca por su adaptación a condiciones relativamente secas.
Algarrobo (Ceratonia siliqua)
Tiene además una relación especial con la historia agrícola de los Tres Turons.
Que una especie sea autóctona no significa que podamos plantarla en cualquier sitio. El lugar concreto manda. Una encina plantada en un punto demasiado expuesto, con poco suelo y sin posibilidad de arraigar puede tener menos posibilidades que otra especie mejor adaptada a ese microambiente.
5. Plantas mediterráneas resistentes a la sequía
La sequía no es una excepción en Barcelona. Es una de las condiciones que tenemos que asumir al pensar en el futuro de cualquier plantación.
Entre las plantas mediterráneas que merece la pena estudiar para espacios secos encontramos especies como:
- Romero (Salvia rosmarinus)
- Tomillo (Thymus vulgaris)
- Lentisco (Pistacia lentiscus)
- Aladierno (Rhamnus alaternus)
- Coscoja (Quercus coccifera)
- Retamas y ginestas mediterráneas
- Encina (Quercus ilex)
Estas especies no son una lista para plantar sin más. Son ejemplos de una idea más importante: la vegetación de la montaña debe estar adaptada a la falta de agua.
Y quizá una de las mejores decisiones que podemos tomar sea plantar menos especies, pero escogerlas mejor y observar cuáles sobreviven realmente.
6. La biodiversidad del Carmel
Biodiversidad no significa solamente tener muchos árboles.
Significa tener diferentes formas de vida y, sobre todo, diferentes relaciones entre ellas.
En los espacios verdes de Barcelona ya se han registrado numerosas especies autóctonas de aves, mariposas, mamíferos y otros grupos. El entorno de los Tres Turons funciona además como una pieza importante dentro del mosaico verde de la ciudad.
Una ladera con árboles, arbustos, herbazales, flores, suelo cubierto y pequeñas zonas de refugio puede ofrecer mucho más que una superficie plantada únicamente con árboles.
7. Las aves de la Muntanya Pelada
Las aves son una de las formas más fáciles de descubrir que un espacio verde está vivo.
En los parques y zonas forestales de Barcelona podemos encontrar especies como carboneros, herrerillos, mirlos, petirrojos, agateadores y otras aves asociadas a árboles y matorrales.
Algunas necesitan árboles altos. Otras buscan insectos entre las ramas. Otras encuentran alimento en el suelo o en los frutos y semillas.
Esto significa que una montaña más diversa también puede ser una montaña más interesante para las aves.
Si queremos más aves, no basta con poner cajas nido. Hay que crear un lugar donde puedan encontrar alimento, refugio y espacios para vivir.
8. Los insectos polinizadores de Barcelona
Cuando pensamos en biodiversidad solemos mirar hacia los árboles y los pájaros. Pero buena parte de la vida de una montaña ocurre mucho más cerca del suelo.
Abejas silvestres, mariposas y sírfidos son algunos de los grupos de polinizadores que podemos favorecer si conseguimos mantener flores disponibles y refugios adecuados.
No necesitamos convertir la montaña en un jardín lleno de flores. De hecho, es más interesante recuperar comunidades vegetales adaptadas al lugar y dejar que las diferentes especies florezcan en diferentes momentos.
De esta forma puede haber recursos para los insectos durante una parte mucho mayor del año.
Además, evitar el uso innecesario de productos químicos y conservar pequeñas zonas de vegetación espontánea puede ser tan importante como plantar.
9. Cómo afecta la sequía a los árboles urbanos
Un árbol recién plantado y un árbol adulto no tienen las mismas necesidades.
Durante una sequía, el problema empieza en el suelo: hay menos agua disponible para las raíces. Si la situación se prolonga, el árbol tiene que reducir su actividad y puede sufrir daños en hojas, ramas y raíces.
La investigación que se está desarrollando actualmente en Barcelona sobre arbolado y sequía estudia precisamente cómo responden diferentes especies urbanas a estas condiciones y cómo mejorar su gestión.
Por eso, para MontCarmel la pregunta no debería ser simplemente "¿qué árbol queremos plantar?", sino:
"¿Qué árbol puede vivir aquí durante muchos años con el agua que realmente podremos proporcionarle?"
10. ¿Qué especies plantar en un entorno mediterráneo?
No existe una lista mágica de especies que funcione en todos los puntos de la montaña.
Una especie puede funcionar bien en una hondonada con algo más de suelo y fracasar completamente en una cresta expuesta al viento y al sol.
Por eso queremos pensar en comunidades de plantas y no solamente en árboles individuales.
Zona seca y expuesta
Plantas mediterráneas de bajo consumo hídrico, matorrales y especies capaces de soportar sol y viento.
Zonas con más suelo
Arbustos y árboles que puedan desarrollar raíces con más profundidad y aprovechar mejor el agua infiltrada.
Zonas de recuperación
Primero puede ser más importante proteger el suelo y favorecer la vegetación existente que plantar árboles inmediatamente.
11. Cómo conservar un árbol recién plantado
Plantar un árbol ocupa una mañana. Conseguir que sobreviva los primeros veranos es otra historia.
El periodo posterior a la plantación es probablemente uno de los momentos más importantes de todo el proyecto.
- Agua: el árbol necesita un riego de implantación y seguimiento posterior, especialmente durante los primeros años.
- Suelo: hay que evitar que la zona de raíces se compacte.
- Encoixinado: una cobertura adecuada ayuda a conservar humedad y reducir cambios extremos de temperatura del suelo.
- Protección: hay que vigilar pisadas, daños accidentales y competencia excesiva de otras plantas.
- Observación: hojas caídas, brotes secos o cambios de color pueden indicar estrés.
En las recomendaciones técnicas de plantación de Barcelona se insiste especialmente en el riego de implantación y en el mantenimiento posterior. También se recomienda el uso de encoixinado alrededor del árbol, sin cubrir el cuello del tronco.
Plantar es solo el principio. El verdadero trabajo empieza después.
12. Reforestación urbana en Barcelona
Barcelona está intentando aumentar y mejorar su infraestructura verde. Pero reforestar una ciudad no significa convertir todos los espacios en bosques.
Significa conseguir que haya más naturaleza, mejor conectada y más preparada para soportar el clima que viene.
Los árboles aportan sombra, ayudan a reducir el calor, ofrecen refugio a fauna y mejoran la experiencia de vivir en la ciudad. Pero también necesitamos arbustos, herbazales, flores, suelo vivo y espacios donde la naturaleza pueda desarrollarse con menos intervención.
En este sentido, el proyecto de renaturalización de los Tres Turons es especialmente interesante para nosotros. El propio Ayuntamiento plantea combinar vegetación autóctona, gestión del agua de lluvia, control de la erosión y recuperación de los hábitats.
MontCarmel nace precisamente en este contexto, pero a una escala mucho más pequeña.
No pretendemos solucionar nosotros solos los problemas de una montaña ni sustituir el trabajo de los técnicos. Queremos empezar por nuestro entorno, observar, aprender y demostrar que también desde el barrio se puede cuidar un espacio natural.
La Muntanya Pelada que conocemos hoy puede cambiar. Pero antes tenemos que conocerla y cuidarla.
Y esto es lo que queremos descubrir
MontCarmel todavía está empezando.
No sabemos exactamente cómo será la montaña dentro de diez o veinte años. Tampoco sabemos qué especies acabarán funcionando mejor en cada rincón.
Lo que sí podemos hacer es empezar a observar.
Ver qué plantas sobreviven. Ver dónde se acumula el agua. Ver dónde se pierde la tierra. Escuchar qué aves aparecen. Descubrir qué insectos visitan las flores. Plantar algunos árboles. Cuidarlos. Equivocarnos. Volver a intentarlo.
Y poco a poco ir construyendo una montaña más diversa, más resistente y más viva.
La Muntanya Pelada no necesita que la llenemos de árboles.
Necesita que aprendamos a cuidarla.
Para seguir investigando
Esta entrada se ha elaborado a partir de información pública de Barcelona, del Parc Natural de Collserola, de Park Güell, de CREAF, de Flora Catalana y de documentación sobre biodiversidad urbana.
La información sobre especies y restauración es orientativa. Antes de realizar plantaciones o actuaciones sobre el terreno es importante comprobar las condiciones concretas del lugar y contar con los permisos y asesoramiento técnico que correspondan.

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